Suicidio de Marta en Sevilla y por qué no se debatió ni se nombró en la Facultad de Educación
Suicidio de Marta en Sevilla y por qué no se debatió ni se nombró en la Facultad de Educación
Lo que no se habla no existe. Ningún profesor mencionó este suceso, y justo cuando ocurrió yo no pude asistir a clase esa semana. Pero pensé: es un buen tema para debatir en clase.
No nos han enseñado aún ningún protocolo de bullying ni de suicidio.
Parece que sigue siendo un tema tabú, incluso entre los profesores. ¿Será que es algo muy nuevo y aún no lo han asimilado?
Me surgen muchas dudas:
¿Se activó el protocolo de suicidio en el colegio?
¿Qué papel juega aquí la familia? ¿No se dieron cuenta? ¿La niña pasaba mucho tiempo en su habitación? ¿No notaron cambios en ella? Qué importante es preguntar a los niños y adolescentes cómo están. Y preguntárselo muchas veces. Son los grandes incomprendidos y no siempre somos capaces de darnos cuenta de lo que les ocurre.
Por otro lado, ¿Qué tipo de educación emocional les estamos dando a los alumnos? Algo estamos haciendo mal si una niña de esa edad considera quitarse la vida y no ha sido capaz de pedir ayuda, expresar sus sentimientos, identificar sus emociones o encontrar una red de apoyo.
¿Hasta qué punto están saturados los maestros para no haber detectado el bullying? ¿Para no haberse dado cuenta de que Marta estaba mal? ¿Una orientadora para 600 alumnos? La educación está saturada al 1000 x 1000.
¿Y qué papel juegan los propios alumnos, que tampoco detectaron nada o no fueron capaces de alertar y pedir ayuda? ¿Qué tipo de educación están recibiendo?
¿Qué tan cómplices fuimos todos?
Además, ¿qué papel juegan aquí las redes sociales? Donde el autoestima se mide con un “like”, donde el ciberacoso es constante, donde los grupos de WhatsApp pueden ser armas de acoso, donde ya no se “filosofea” en el parque y los niños pueden pasarse horas solos, haciendo “scroll” y consumiendo cualquier tipo de contenido sin filtro ni veracidad.
Pueden llamarme radical, pero sin teléfonos se terminaría el bullying y el acoso en el colegio. Al colegio se va a aprender, a socializar, no necesitan el teléfono para nada.
No quiero que sea utópico que las familias se pongan de acuerdo para ver cuándo se les da un teléfono a los niños.
Aunque, ojo, muchas veces solo basta con observar y preguntar: ¿Cómo estás?, ¿Cómo te sentís?
No sé… ¿Qué opinan?
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